El polvo para hornear es un agente leudante químico compuesto generalmente por bicarbonato de sodio y sales ácidas que, al entrar en contacto con líquidos y calor, liberan dióxido de carbono. Este proceso genera burbujas de aire en la masa, permitiendo que las preparaciones aumenten su volumen y adquieran una textura más liviana, suave y esponjosa.
Es un ingrediente esencial en repostería y panadería, ampliamente utilizado en tortas, budines, muffins, bizcochuelos, galletitas, waffles y panqueques. A diferencia de la levadura, el polvo para hornear actúa rápidamente y no requiere tiempos de fermentación, lo que lo convierte en una solución práctica y eficiente para preparaciones dulces y saladas.
Muchas formulaciones modernas incluyen doble acción, permitiendo una primera reacción al mezclarse con líquidos y una segunda durante el horneado, mejorando el crecimiento y la estabilidad de las masas. Además, suele presentarse en formato en polvo fino de fácil incorporación y dosificación.
Su uso adecuado ayuda a obtener preparaciones más homogéneas, aireadas y con mejor textura final, siendo un ingrediente indispensable tanto en cocinas domésticas como en elaboraciones profesionales de pastelería y panificación.