El orégano (Origanum vulgare) es una planta perenne de la familia de las lamiáceas (menta, romero, tomillo), originaria de la región mediterránea. Su nombre proviene del griego oros (monte) y ganos (alegría o adorno), es decir, "alegría de la montaña". Las hojas se cosechan antes de la floración y se secan a la sombra para concentrar sus aceites esenciales, siendo el carvacrol y el timol los responsables de su característico aroma y sabor ligeramente picante.
En la cocina, el orégano seco es mucho más concentrado y potente que el fresco, por lo que se usa con moderación. Es un ingrediente imprescindible en pizzas, salsas para pastas, chimichurri, adobos para carnes (especialmente cerdo y pollo), pescados a la parrilla, verduras asadas, vinagretas y aceites aromatizados. También es parte fundamental de muchas mezclas de hierbas como el condimento para pizza o las hierbas provenzales.
Además de su valor culinario, el orégano posee propiedades digestivas, antioxidantes y antimicrobianas. Tradicionalmente se ha usado en infusiones para aliviar molestias estomacales, gases y tos. Para conservar su aroma, se debe guardar en un envase hermético en lugar fresco, seco y oscuro, consumiéndose preferentemente antes de los 6-12 meses posteriores a su apertura.