Este arroz se considera el "menos refinado" de todos, lo que le permite conservar todas sus capas externas y, con ellas, una impresionante densidad nutricional. Su composición incluye minerales como magnesio y fósforo, y su germen es rico en fitina, un compuesto que contribuye a la desintoxicación natural del organismo. Gracias a su alto contenido de fibra soluble, ayuda a regular el tránsito intestinal, estabilizar los niveles de glucosa en sangre y reducir el colesterol.
Para prepararlo, se recomienda lavar bien el arroz y dejarlo en remojo unas horas para acortar su cocción. La proporción ideal es de 1 taza de arroz por 2 tazas y media de agua, cociéndolo a fuego bajo durante aproximadamente 40 minutos o hasta que el agua se evapore completamente. Una vez listo, mover los granos suavemente con un tenedor para que queden sueltos y no se peguen.
Su versatilidad en la cocina es enorme, funcionando como base para platos tan variados como guisos reconfortantes, woks salteados y ensaladas frías. Además, es naturalmente libre de gluten (TACC) y destaca por su pH equilibrado, lo que hace que sea muy fácil de digerir y bien tolerado por el organismo. Para conservarlo, solo debes guardarlo en un lugar fresco, seco y alejado de la luz, manteniéndolo en su envase original o en un recipiente hermético